Juicio y observación
  • En ocasiones se tratan temas, en debate que suelen llevar a situaciones no deseadas de confrontación innecesaria y que no conducen a ningún puerto aparente.

    Muchas de esas veces, esto resulta por no comprender la diferencia que existe entre observar un fenómeno “x” y tan sólo describirlo, y el juicio de valor que tenemos sobre el mismo. Muchas también son las personas que encuadran su propio juicio como una observación del mismo, incurriendo en un error de concepto que lleva a “ensuciar la cancha”.

    Una observación está ausente de juicio, es simplemente la descripción de como los sentidos propios captan el fenómeno. En este aspecto hay que tener en cuenta que los sentidos engañan, no son certeros, y que pueden estar distorsionados por varios factores. En el caso de sentidos ordinarios, la neurología nos viene mostrando desde hace un tiempo, como es que la vista, no es tan fiable como creíamos y siendo el sistema que más tenemos desarrollado, aún asi, no es del todo confiable. Ocupamos el 30% del cerebro para ver, y a pesar de ello, vemos estrellas que quizás no existan, vemos colores que no están ahí, confundimos colores y sombras, el mismo movimiento nos hes mostrado por el aparato visual luego de ser interpretado por nuestro cerebro.

    Si la vista, nos engaña, imaginemos el resto de nuestros sentidos, a los cuales no les damos tanta relevancia.

    Si nuestros sentidos ordinarios nos pueden hacer percibir cosas que no están allí, pensemos que sucede si a eso le agregamos un juicio de valor, que además de estar comprometido con una observación sesgada, tiene encima una carga de experiencias y cultura que nos hace muy limitada y muy errática esta función.

    Una observación es por ejemplo “la pared es amarilla”. Un juicio es “la pared es linda” o decir “que fea esa pared amarilla”.

    Observar es sólo una parte y el primer paso: la toma de información. Ya que debemos procurar que sea de la manera lo más precisa posible es en ese sentido que se enmarca la necesidad de quitar del medio creencias y argumentaciones tajantes como dogmas de fe, e incluso aspectos emocionales condicionantes o cuestiones similares para poder acceder a ese pedacito de verdad al cual nos hes posible llegar.

    observaciónOcurre que de manera casi permanente incurrimos en un error fundamental, por estar siempre apurados, y se trata de no separar los pasos en caso de tener que tomar acción, que es recién el segundo paso: lo que haremos con la información obtenida. Y dado que para actuar es necesario tomar decisiones, sólo allí será a partir de un juicio que podremos elegir una opción entre varias. Por esto, también es que es necesario conocer y asumir los factores que intervienen en nosotros siempre que juzgamos situaciones, y tener presente que las acciones que llevemos a cabo estarán sujetas a ellos. Está claro también que el tener mal los datos nos conducirá, en la mayoría de los casos, a ejecutar erróneamente, a equivocarnos con mayor frecuencia que cuando las observaciones son correctas, ya que podemos acertar de casualidad aún con datos falsos, pero esta condición no es eterna. En la jerga futbolera... jugando mal, podés ganar partidos, pero los campeonatos se ganan jugando bien. Jugando bien, podés perder algunos partidos, pero vas a ganar mas veces que las que vas a terminar derrotado.

    Existen muchas formas de no llegar a la verdad haciendo uso de estos esquemas, que muchas veces se tornan viscerales y completamente dañinos para la búsqueda de conocimiento, que es el fin de cualquier ser que esté en una búsqueda espiritual.

    Es en ese sentido que se enmarca la necesidad de quitar del medio creencias y argumentaciones tajantes como dogmas de fe o cuestiones similares para poder acceder a ese pedacito de verdad al cual nos hes posible llegar.

    Cuando se empieza a argumentar una posición, es necesario que las mismas sean observaciones, entonces el conjunto de observaciones de una parte y de la otra llegarán en conjunto a una realidad distinta a la que tenían al principio de la misma. En ese caso, ambas partes aprenden, ya que la observación desde un punto y desde el otro van a ser muy probablemente diferentes, ya que el foco estará ubicado siempre en los aspectos a los que cada quien le otorga mayor interés. Dado esto es que se requiere aprender a escuchar libre de juicios.

    Pero cuando una observación toca la estructura emocional y psíquica de alguna parte, quienes no están preparados para esto, tienden a defenderse. Ejemplo de esto, es cuando la lógica muestra con suma claridad que la observación realizada por una parte es completamente sesgada.

    En esos casos, el interlocutor que erra en la observación, puede sucumbir en el error del juicio para justificar su posición. Un ejemplo de eso, es cuando alguien utiliza aspectos morales (que son completamente relativos a la sociedad en que se está y al tiempo en el cual se desarrolla ese esquema), para acompañar un punto. Cuando esto no resulta, lo que se tiende a hacer es a “sacar chapa”, es decir a poner la autoridad por encima de la verdad, colocándose a si mismo, por su propia experiencia y diplomas al respecto, con mayores aptitudes para opinar sobre un tema. Es el “tengo 20 años de experiencia en esto... yo se lo que te digo”. Argumento justificativo, completamente inválido, ya que no otorga ningún nuevo conocimiento al tema.

    Si esto no resulta, se tiende a generar algún tipo de falsa lógica utilizando premisas falsas y acomodadas para llevar a una conclusión igualmente erronea.

    Ejemplo de esto es cuando se dice: “si esto no es azul, entonces es rojo”. Cuando la verdad es que “esto”, es de un solo color, entonces está claro que una de las afirmaciones es falsa, lo cual no significa que una de las dos sea verdadera. El hecho de que no sea azul, no significa necesariamente que sea rojo, podría ser también amarillo, verde o rosado.

    Finalmente la peor de todas las argumentaciones es la descalificación del interlocutor. Cuando una de las partes se queda sin un argumento sólido, tiende a agredir con cosas como “Vos no podés hablar de esto, porque no sabés nada” o ya directamente hacer uso de alguna situación pasada en la cual hubo un error. Por ejemplo, “vos vivís equivocandoté con las parejas, no tenés autoridad para hablar de amor”.

    En todos estos casos, el problema de raíz es la estructura que coloca a la AUTORIDAD por encima de la VERDAD. Es buscar tener razón y no buscar la verdad. Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad es más importante tener razón que encontrar la verdad, ya que encontrarla, sería en muchos casos, asumir, estar equivocados y haber quizás incurrido en muchos errores y significaría tener que analizarse mucho. De allí es que surge la agresión. En realidad no te agrede a vos una persona que está en esta situación, agrede su propia capacidad de auto análisis.

    En general tendemos a vernos a nosotros mismos como buenos observadores de la realidad que nos rodea, y cuanto mayor es esta creencia mayor será la cantidad de juicios que hagamos. Ergo, mayores posibilidades de incurrir en errores y consecuencia de esto, mas alejados estaremos del camino hacia la verdad, que siempre es absoluta y una sola. Las interpretaciones son las relativas, debido precisamente a que solo podemos observar una parte, limitada por nuestros sentidos que apenas nos permiten apreciar una fracción de ella.

    Debemos aprender a observar sin juicio casi de forma permanente y utilizar los juicios solo al momento de decidir, que es cuando inevitablemente vamos a tener que hacerlo. Ninguno de nosotros en esta sociedad está cubierto de cometer errores en estos aspectos, ya que nuestra sociedad se maneja de esa manera y somos un producto mas de ella.

    En tal caso debemos estar presentes y darnos cuenta cuando estamos cometiendo estos errores de base que nos impedirán encontrar la verdad. Debemos ser duros con nosotros mismos en este aspecto, porque si bien existen muchos caminos para llegar a la verdad, para todos son los mismos errores los que nos impiden llegar a ella. El no saber diferenciar juicios de observación es uno de los más comunes y está enquistado en nuestros genes, ya que estamos obligados a decidir y a opinar sobre todo, aún cuando no sabemos nada de un tema, se nos pide que opinemos y que tomemos decisiones lo mas rápido posible.

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