Expansión de la conciencia


  • En una época de sociedades líquidas y tecnología que supera largamente nuestras capacidades genéticas, la búsqueda de un camino para transitar se vuelve bastante oscura y con una enorme oferta en la calle.

    Es común que encontremos propuestas casi al estilo de ventas televisivas de marketing directo para el desarrollo espiritual, en el cual se obtienen enormes beneficios en poco tiempo y a bajo costo. Esto termina yendo en desmedro de lo real, y ha tenido serias consecuencias en el global. Actualmente, mucha gente empieza a descreer de algunas disciplinas, precisamente porque personas que en su buena fe han creído en esas propuestas, luego las difunden tal y como las han aprendido, carentes del contenido real y necesario. El problema está en que muchas de ellas dejan de servir cuando no se realizan como corresponde.

    Tan solo por incorporar un ejemplo a esto, mencionemos por encima lo que sucede desde 2017 en España con el Reiki en los hospitales, algo que AMU en sus Congresos, ya había advertido que podía pasar. Personas sin la experiencia necesaria, usufructuaron la actividad reikista sin tener (sin saber que no lo tenían tampoco y basados en el clásico realismo mágico occidental), la preparación necesaria para tal tarea y desarrollaron dentro de hospitales la disciplina. Desde luego que todo el ambiente académico saltó a defender la salud y en muchos lugares se prohibió la aplicación de Reiki en hospitales, y con ello también la difusión de la disciplina en centros de salud.

    ¿Tenían razón los médicos en este caso? Por supuesto que la tenían. Se ofrecieron muchas promesas de sanación irreales y muchos de los que practicaban en los nosocomios, no tenían la formación necesaria para realizar ni siquiera una terapia correcta. En algunos casos fue solo placebo en los tratamientos, pero en otros se les hizo daño a las personas haciéndoles creer que el Reiki realizaba milagros que no realiza. El Reiki es otra cosa y claro que sirve pero para que sirva requiere años de desarrollo.

    Esto no pasa sólo en España. En prácticamente toda la comunidad de habla hispana se ofrece la disciplina por internet en cursos, o en dos fines de semana una irreal “maestría”. Cursos de fin de semana prometiendo salidas laborales con el uso de técnicas que lleva años aprender a hacer bien. Pero claro, hay “masters”, formados en menos de un mes, que enseñan sin tener la preparación tampoco.

    Pensemos en tal caso como sería hacer bien las cosas. Pensemos en el desarrollo de cualquier tarea, de cualquier oficio, de cualquier profesión.

    Para empezar a aplicarla primero uno debe convertirse en experto. Cuando uno llama a un plomero para solucionar un problema en las cañerías de la casa, pretende que el mismo lo sea. De la misma manera que cuando uno va a un pediatra a llevar a su hijo, pretende que el mismo haya estudiado, se haya formado y se dedique a eso todos los días. Nadie en su sano juicio llevaría a atender a su hijo a un pediatra que tan solo tiene un curso de fin de semana hecho, que trabaja de médico los fines de semana o cuando sale de trabajar de la oficina de lunes a viernes.

    El profesionalismo para la actividad es importante al momento de una terapia realizada con seriedad. El profesionalismo y la seriedad van de la mano. Eso no significa que todos los Reikistas deban convertirse en profesionales, porque la disciplina tiene muchas aristas. Pero quienes deseen dedicarse a la misma de manera rentada si deben serlo, por respeto a las personas que se atienden y por respeto también a la disciplina. Lo contrario a esto, fue lo que pasó en España.

    Hay que entender que quien recibe Reiki, en especial, los que lo hacen por primera vez, ven a ese reikista como el ejemplo de toda la disciplina por lo cual el terapeuta en ese caso lleva la carga de la representación de todo el linaje encima. Es muy serio el tema, y debe tomarse muy en serio y no es aceptable en ese caso el argumento de las “buenas intenciones”, el camino al infierno está lleno de ellas. Las buenas intenciones no siempre son saludables ni beneficiosas. Está lleno de padres que con buenas intenciones obligan a los hijos a estudiar lo que no quieren, lleno de personas que queriendo ayudar lastiman a otro. No alcanza con eso, hay que tener los conocimientos y el entrenamiento adecuado, y conocer los límites que tiene una terapia que complementa a la medicina convencional y que en ningún caso la reemplaza.

    La palabra "experto" viene del latín experitus y significa "perito, entendido, que tiene experiencia". Experto se vuelve aquel que ha “peritado afuera”, lo que ha aprendido en teoría. Experto se vuelve aquel que ha llegado a las 10.000 horas de práctica.

    Si bien las 10.000 horas son simbólicas, tampoco son menos de 1000 en la realidad concreta. ¿Cuántos tiros libres patea un jugador de fútbol hasta que aprende a hacerlo bien? ¿Cuántos ladrillos pega un albañil hasta que se convierte en oficial? ¿Cuántas cuerdas rompe un aprendiz hasta que aprende a tocar guitarra?. Es paradójico que a todas estas actividades se aplica el tiempo de trabajo para considerar que una persona sabe hacer lo que se supone que sabe hacer. Sin embargo en Reiki y en disciplinas similares, parece que es “la magia” la que hiciera el trabajo y no las personas que pretenden que con un solo seminario, y apenas unos días de autotratamiento, ya estén haciendo sesiones rentadas, habiendo aprendido por ósmosis ambiental.

    La magia no hace el trabajo que debe hacer quien desee convertirse en reikista. Por disfrazarse con una túnica no se convierte uno en monje tampoco. Hay que practicar y mucho tiempo, someterse a todas las “experiencias” necesarias hasta llegar a ser “experto”, y recién entonces uno podrá convertirse en Reikista. De allí la importancia del Suyo Kay y la práctica en equipo semanal, para tener con quienes “experimentar”. Lleva tiempo, no es una tarea sencilla.

    Y el ser experto, el saber hacer bien algo, no implica tener la capacidad de instruir, y capacitar a otros como Maestro y menos como Sensei. El maestro es (etimológicamente hablando) “más qué…”, y solo enseña, el Sensei “muestra lo que aprendió”, porque, como en el mismo término lo dice; Sen-Sei es “el que vivió antes”, el que recorrió el camino y ha desarrollado la experiencia necesaria no solo para aplicarla, sino para mostrarla. Este

    Veamos un ejemplo bien mundano y chabacano. Pensemos en cuántas horas tiene que dedicarle un niño a jugar a la pelota para aprender a jugar al fútbol y llegar a ser profesional. Aún siendo profesional (experto en la materia), ¿Cuántos se convierten en directores técnicos? Son muy pocos los que llegan a serlo y pensando aún más profundo todavía -a los futboleros les pregunto- ¿cuántos son los directores técnicos que pueden adjudicarse el término de “maestros”?.

    A ese tipo de grados no se llega por decisión propia. No puede ser un objetivo, eso sería faltar a la tradición. Se llega porque se llega, sin quererlo particularmente. Más que llegar uno a ello, es ello lo que llega a uno. Ser Sensei, de hecho, no es un grado; es una “distinción” que se otorga cuando el nivel de “experticia” es tal, que puede abarcar todos los rincones de la disciplina y es por ello que lo puede mostrar. Cualquiera puede serlo, eso es real, pero no debe ser un objetivo en sí mismo. El objetivo siempre debe ser aprender y aplicar lo que se aprende. Eso es Rei (aprender) Ki (aplicar), eso da la experiencia y el resto llega cuando llega (si es que llega). Tampoco es necesario ni condición para seguir practicando. Quienes realmente llevan la distinción con el honor que requiere la misma, no lo pidieron ni lo buscaron, simplemente caminaron y sin darse cuenta alguien les dijo en algún momento: “usted desde hoy tiene esta responsabilidad enorme”, y da exactamente lo mismo que quien la reciba lo haya buscado o no.

    Solo la experiencia conduce a quien quiere aplicar profesionalmente, y solo los expertos deben mostrar el camino. Me parece algo demasiado obvio, pero no por obvio hay que dejar de recordarlo y tenerlo en cuenta para quienes deseen comenzar un camino o avanzar en el mismo. Es tan solo con trabajo duro y tiempo que se obtienen resultados positivos.

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